Si no medimos no sabemos: ¿Cómo hacer eficiente la reducción energética?
La medición va de la mano con la visión, ¿cómo sabremos si ya llegamos, si no tenemos un mapa que nos dé una referencia de nuestra ubicación?, de la misma manera, si queremos lograr una mejora en la eficiencia energética, debemos contar con un sistema de medición preciso, estable y definido, que nos permita conocer, en la dimensión de tiempo que nos convenga, el consumo de energía en tal o cual proceso.
Como lo dijo el físico y matemático británico William Thomson Kelvin:
“Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”.
La medición del desempeño para determinar el valor de EFICIENCIA, significa cómo usamos y cómo aprovechamos los recursos invertidos en la consecución de los objetivos de los procesos, en este caso energéticos, es la medición de la energía consumida en función de los resultados obtenidos, medidos como kilogramos, litros, o cualquier otra unidad de producción.
Así de importante es contar con un sistema de medición de la energía en nuestra casa, en nuestro negocio, en nuestros procesos, y en cualquier ámbito de nuestra vida diaria en la que busquemos una mejora en el desempeño para obtener resultados deseados.
Los sistemas de medición actuales, así como la tecnología de la conectividad y actualización en tiempo real, nos permite conocer en cualquier instante el consumo de energía en el momento o en el intervalo que necesitemos, esto facilita la administración y el análisis para la mejora en la eficiencia energética.
La oportunidad y el potencial de ahorro de energía es alto, sobre todo en instalaciones donde nunca se han llevado a cabo esfuerzos serios por reducir el consumo de energía, como ejemplo, los sistemas de refrigeración y aire acondicionado actuales pueden consumir hasta un 53% menos energía que equipos similares de hace 20 años. (https://www.seerenergysavings.com/)
¿Cómo iniciar un programa de mejora de eficiencia energética basado en la medición de energía?
La Energy Management Magazine en su edición de Enero 2016, nos dice cómo llevarlo a cabo en 4 pasos: Se debe iniciar con la medición del consumo, aquí nos damos cuenta de cuánto estamos consumiendo en cada proceso o sección de la operación.
Una gran ayuda es el concepto de submedición, pues anteriormente lo usual era contar con solamente un medidor a la entrada del proceso, y ahora se puede hacer medición en cada paso, en cada máquina, etc. Una vez teniendo esquemas de medición y datos validos pasamos a la siguiente etapa.
Aquí está la corrección de elementos básicos, lo que se denomina energía eléctrica pasiva, que generalmente son el resultado del diagnóstico y análisis de los datos obtenidos de las mediciones, que pueden incluir el reemplazo de equipos por tecnologías mejoradas de bajo consumo, la modificación de horarios de operación para aprovechar costos horarios, la mezcla de productos a fabricar para reducir tiempos muertos con equipo encendido, etc.
Una vez que tenemos nuestro sistema a un nivel aceptable de eficiencia pasamos a la siguiente etapa, que es la optimización del consumo, que puede ser mediante sistemas de automatización. A este tipo de dispositivos se les denomina energía eléctrica activa, pues actúan sobre la energía pasiva para mejorarla. Los sistemas de automatización que pueden implementarse en esta etapa involucran desde equipos aislados, como motores e iluminación, hasta edificios completos o dispositivos que permiten gestionar el uso, el consumo y evaluar si éste ha sido el adecuado. La conectividad y las redes de internet de alta velocidad permiten este tipo de acciones.
Finalmente, llegamos a las estrategias que permiten conservar lo obtenido, lo ganado. La principal labor es el monitoreo constante del consumo energético, que se ve respaldado por la implementación de software, soporte técnico y el entrenamiento al personal encargado de las actividades de monitoreo.
La Norma ISO 5001:2018, hace un especial énfasis en la medición para definir y medir el desempeño energético y analizarlo para proponer mejoras a los procesos. Las fases mencionadas arriba están alineadas con el ciclo PLAN-HACER-VERIFICAR-ACTUAR, que es uno de los pilares, junto con el concepto de MEJORA CONTINUA, del Sistemas de Gestión de Energía ISO, el cual permite a las organizaciones incrementar su productividad y ser mas competitivos en el entorno de su mercado, en beneficio de la comunidad y apoyando los esfuerzos de un medio ambiente sano y sustentable.
Autor: Ing. Sergio Raúl Cantú Cantú
