Ahorro de energía:Las mejores estrategias inician en casa

Ahorro de energía:Las mejores estrategias inician en casa

La contaminación ambiental es un asunto que se ha discutido con mayor énfasis en las tres últimas décadas, cuando en el mundo entero se observa un deterioro irreversible en los mares, el aire y la tierra; la mayor parte de los análisis serios de ecología, aseguran que las mejores estrategias inician en casa… y en la escuela.

No ha sido gratuito que, al menos en el nivel básico educativo en los países de América y Europa, no se diga en Asia, los niños aprendan al mismo tiempo su idioma y el cuidado del medio ambiente.

Tenemos una generación de estudiantes que ya tienen en sus libros de texto la cultura para preservar los recursos naturales, no solo cuidarlos, sino protegerlos de agentes externos que son imparables, al menos lo parecen, porque hablar con un menor de edad sobre técnicas medio ambientales, ya es un asunto serio.

Hay dos recursos naturales que son, sin duda, el tema a discutir en todos los foros mundiales: el agua y el gas natural. El primero tiene una contaminación más rápida que el mismo consumo humano, lo que representa, ya de por sí, un riesgo, pues la explotación de los mantos acuíferos ha llegado a niveles de escasez grave.

En ese entendido, el ser humano ha caído en el abuso de la energía, que genera un grave deterioro al medio ambiente, por las emisiones contaminantes que se suman, aunque en mucho menor medida, a la que generan las combustiones naturales.

A ese grado hemos llegado: impedir a la gente que respire el aire del medio ambiente, como si se tratara de una cuota personal de preferencia metropolitana. Pero aún estamos a tiempo: las empresas trasnacionales han iniciado una serie de medidas individuales que, si se suman, tendremos en poco tiempo una mejor calidad del aire. Pero en el intento vamos todos.

Se trata de la eficiencia energética, es decir, utilizar menos energía sin tener que sacrificar las actividades cotidianas de los seres humanos. Es un propósito común, en el que nadie puede sentirse excluido, porque se trata del bien social, ya que todo lo que hacemos consume energía.

Por eso decimos que las mejores estrategias inician en casa y en la escuela. La eficiencia energética es esa relación entre la cantidad de energía que utilizamos y la que tenemos agendada para realizarse. En la iluminación de su hogar, usted puede utilizar una lámpara incandescente de 60W, pero si usa una LED de 7W, le dará la misma calidad de alumbramiento.

En un edificio, se determina el uso de energía midiendo el consumo anual de la demanda para las actividades normales de funcionamiento y ocupación, mientras que en el hogar, la eficiencia energética consiste en reducir el uso de la misma sin afectar las actividades. Si no usa la iluminación de una habitación… ¡apáguela!

La mayor parte de las recomendaciones para el hogar son, por ejemplo, apagar el televisor si no lo está viendo, desactivar las luces que no esté usando, usar de preferencia iluminación LED y no activar la lavadora con solo unas cuantas prendas, sino realizar el lavado con carga llena. El uso de energía, en éste último caso, es el mismo, pero se gastará más energía si no se usa con responsabilidad.

Los aparatos electrodomésticos que más consumen energía, son, el refrigerador, la televisión, la lavadora, el horno de microondas, la secadora, y la lavavajillas.

Y ojo, dicen los especialistas que, en materia de ahorro de energía, los compradores deben fijarse en las etiquetas que llevan pegados los artículos, que son los que señalan el consumo y que va de las letras A a la G, donde A es el que más ahorro de energía representa y G es la más gastadora.

Si usted utiliza en la mayoría electrodomésticos con la clasificación A+++, tendrá cinco beneficios, al menos, individuales y colectivos: primero, disminuye los efectos del cambio climático, ahorra energía, ayuda a la generación de empleos, aumenta la competitividad del país y, por supuesto… ¡paga menos en su recibo de luz!

Así, usted tendrá una economía más holgada y, nuestro planeta será más ecológico y más sano, utilizando los recursos naturales de forma responsable.

¿Por qué y para qué ahorrar energía eléctrica? Por eficiencia, primero, de la economía familiar y empresarial y, segundo, para contaminar menos sobre todo el oxígeno que es de todos y pareciera como si le perteneciera a unos cuantos. En los últimos años, las grandes ciudades de países como Japón, México o China, han implementado medidas emergentes para vigilar por IMECA (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire, como lo es en la Ciudad de México), para determinar el riesgo para los seres humanos.

Y el segundo, el gas natural, ha mantenido durante dos siglos un abuso de consumo tal, que el ser humano debió acudir a nuevas técnicas para crear energía, como la eólica o la fotovoltaica, pues, en este último caso, es la energía solar una fuente quizá inagotable que permite la generación constante.

Nota del Editor

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